PARADOJA DEL MOVIMIENTO

Paradoja del movimiento
Patrick Hughes

¿Qué pasa cuando una obra de arte aparentemente estática cobra vida con el caminar del espectador? La obra del artista británico Patrick Hughes (Birmingham, 1939) nos confronta mental y corporalmente, ya que necesita de una relación mutua para activarse. La danza que se crea entre el espectador y la pieza detonan un flujo donde el movimiento corpóreo es esencial para activar la complejidad de la obra y revelar un movimiento inesperado, mismo que no se espera de una pintura, lo bidimensional y estático. Hughes nos ofrece volumen y movimiento.

 La obra de Hughes nos invita a hacer algo que se nos niega en la cotidianidad y velocidad con la que pasa la vida: detenernos para mirar y movernos para descubrir. Sus piezas requieren de tiempo y presencia, un ir y venir que se traduce en una coreografía en donde se avanza, se retrocede y se mueve de lado a lado. El artista busca sacar a nuestro niño interno para jugar y dejarnos asombrar por el elemento sorpresa que se revela al recorrer las piezas.

 El camino por el que nos lleva Patrick Hughes se vuelve entrañable, pues a pesar de que los mundos que construye parecen lejanos a cualquier realidad, el espectador siempre logra encontrar alguna referencia familiar: desde obras icónicas, paisajes improbables y hasta arquitecturas que parecen soñadas pero reconocibles. Así, cada espectador arma su propia lectura a partir de esos fragmentos que resuenan en su memoria.

 Tras una infancia marcada por la Segunda Guerra Mundial y un entorno familiar complejo, Hughes encontró refugio en la imaginación, nutriéndose de referencias literarias y artísticas que más tarde dieron forma a su lenguaje visual. Hoy, esos universos convergen en esta sala para invitarnos a habitar la paradoja del movimiento. Una experiencia donde lo fijo se desplaza, lo estable se dobla y la realidad se revela en constante transformación.

x